A veces, la palabra gana guerras, otras las provoca. Y tantas otras, consigue crear una cortina de humo increíble. El embajador isarelí se enzarza con Blanco. Acertadas o no las palabras del socialista, las circunsatncias han conseguido darle la vuelta al debate: el fondo por la forma.
Han borrado de un plumazo las fotos de las víctimas de una guerra de las primeras páginas de la prensa. Ahora se cambian por las de políticos y diplomáticos trajeados con una disputa verbal (lenguaje políticamente bélico?).
Algo habrán conseguido: el postre ya no coincide con la masacre del telediario, ahora las imágenes van de sede en sede y entienden de corbatas, no de desplazados.
Malos tiempos para la guerra. Triunfan las acusaciones mutuas y los esfuerzos por mantener relaciones "diplomáticas" entre las partes.
servido por ega
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De todo. Fácil es decirlo, y no menos intentarlo. Esto pretende ser mi ventana particular al mundo. Un mundo en el que, cada vez más, sobran las palabras. No habrá ni buenas ni malas, sólo una humilde visión de la corriente que hay cada vez que uno se asoma a la puerta de este país. En estos días inciertos (gran título de Celtas Cortos), poco queda sino escribir. A saber... Algunos seguimos disfrutando con los periódicos, las risas (qué pena, o qué buena!) al leer los periódicos.
Odio los tópicos, los estereotipos, la mirada fácil, la superficial, el todo por la parte: el que aquí firma no se compromete con lo bueno ni con lo menos malo.
De política hasta música, pasando por cine. A ti, que me estás leyendo en pantalla, te lo ofrezco todo. Pero me olvido de los vendedores de humo, y de los que te (nos) lo intentan vender. Quiero, necesito, mi tribuna, mis dos minutos al día, mi desconexión: mi huida a ninguna parte (o a todas).
Espero tenerte ahí. Tú, aquí me tienes.
Desde hoy y hasta siempre...
Aunque todo puede ir a peor, rara vez va a mejor....
Desde la cueva, el pirata al que le falta una bandera

servido por ega
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